viernes, 10 de diciembre de 2010

Triste Historia

Los minutos se hacían eternos cuando mi alma florecida de tristeza derramaba sobre mi rostro como gotas de roció tristes lagrimas, mi corazón ya no latía por culpa del dolor, que junto con los sueños, la esperanza de ser feliz se fugaban como ladrón acorralado por el miedo... nunca serás feliz resonaba en el dos por tres de la habitación.

Veía caer ante mis ojos todo lo bello y perfecto creado por el amor, los sueños y la esperanza, todo caía, se derribaba ante mi, que, arrumacada como feto en las entrañas de una madre, veía la angustiosa realidad, tirada sobre las frías cerámicas de mi cuarto me daba cuenta que mi corazón  no volvería a amar... jamás.

By: Lady Yaworski